Isla Negra - Casa de poesía y literaturas

José Muchnik: “Como vaca en campo de soja”

 

Josecito, escribí otra viñeta de la ferretería vieja, te salen tan sabrosas. Principio de base de un columnista no prestar atención a los elogios del director, no le creí un pepino a Mario, volví a casa, meditando sobre el lugar de esta especie vegetal en nuestra lengua: “creer un pepino”, “saber  un pepino”, “me importa un pepino”... concluí que “algo habrá hecho” el pepino y que no era de mi incumbencia averiguarlo, que se ocupen las zanahorias me dije. (toda analogía subliminal con tristes épocas de nuestro pasado es responsabilidad del lector, los que no comprendan esta aclaración no tiene importancia, pueden continuar leyendo). Llegué a casa, un amigo es un amigo, comencé a garabatear: “Cortavidrios y pelotazos: tengo abandonadas las viñetas de la ferretería vieja, no es fácil remover nostalgias, cajitas de anilina, barritas de estaño, tachas para baleros, faroles a kerosene... cualquier objeto, el mínimo, el más inocente puede desencadenar mundos en avalancha, no estoy en edad de soportar avalanchas. Tomemos por ejemplo un cortavidrio: picados callejeros, pelotazos, ventanas rotas, puteadas cortantes, pibes volatilizados ...”

 

¡Basta ya de una vez! Este columnista siempre hace lo mismo, nos toma por boludos, anunció “Como vaca en campo de soja”, tema de actualidad para atraer giles, y termina hablando de cortavidrios, porqué no lo echan del diario. ¡¡¡¡ Que lo eeeechen!!!! ¡¡¡¡ Que lo eeeechen!!!! ¡¡¡¡ Que lo eeeechen!!!! ¡¡¡¡ Que lo eeeechen!!!! ¡¡¡¡ Que lo eeeechen!!!! (el que sepa entonar que entone, yo soy un tronco para esas lides). Estimados lectores les pido paciencia, también podría decir “Que me la mamen” pero nunca me permití el plagio (más allá de cualquier otra consideración hay que reconocer la potencia metafórica del Diego[1]), aclaro además que los escritores boedónicos nunca fueron lineales, más bien espiralados o ensortijados, dejen de protestar y traten de no perderse.

 

Estaba entonces cumpliendo con Mario, esgrimiendo cortavidrios, cuando cae un correo, ¿Pudiste salir con las cenizas volcánicas[2]?¿Cómo andás Josecito? “Como vaca en campo de soja” me salió sin pensarlo, como salen versos de poeta (se sabe que escriben con el hígado, algunos con riñones, sesos casi nada, corazón a veces, culo indispensable) ¿de dónde salió esto me pregunté?

 

Al toque agarré la expresión y me dejé deslizar sobre irrefrenables deseos de inventar palabras, acentos, delirios ... Los habitués de “Desde Boedo” ya deben haber escuchado hablar de “Sefikill”, “Pankrrak”, “Chodemia” y otras sandeces que Peter, el dinamarqués, ilustra con maestría. También tendríamos que desempolvar refranes me dije. Es evidente que todos asociaron “como perro en cancha de bochas”, pero ¿quién vio un perro en cancha de bochas?, en vivo, en foto o en pantalla.

“Como vaca en campo de soja”, el refrán se eleva, se encarna, tal vez la expresión surgió de la mirada triste de esas bestias. La semana pasada había estado en Bolívar y aledaños[3] , provincia de Buenos Aires, contemplando las “minas de soja a cielo abierto” (digamos de paso que esta metáfora también puede quedar registrada en la Gran Enciclopedia de Boedo.)  No me inmiscuiré en el debate técnico ni político (precios de la carne, glifosatos, paquetes tecnológicos, mano de obra rural...) no criticaré al “campo” ni al gobierno, me limitaré a la mirada triste de las vacas, ruego se me permita esta licencia poética, me partió el alma esa mirada. Entre perros y vacas, en canchas de bochas o campos de soja, en común el miedo y la tristeza, el perro corre, la vaca reza.

 

¿Cómo quieren que miren si sacaron el campo bajo sus cuerpos?[4], disfrutaban pasturas frescas rociadas de amanecer, apaciguaban tardes en agonía, se confiaban a la arboleda sombreando soles, apacentaban el tiempo en manada al son del cencerro, soñaban noches rumiando lunas. Ahora quedaron ahí, arrinconadas, añorando viejas invernadas, engordadas a corral (no deja de perseguirnos esta palabra[5]), engorde “feed lot”, así lo llaman, pueden pronunciar “fidló”, (alimentación en lote), ahí quedan amontonadas, ya no paseos hacia la aguada, ya no pasturas crocantes, sí suplementos pastosos, sí esa tristeza en la mirada, “como vacas en campo de soja”

 

Ya cerca de la línea de llegada clavo siete espadas y canto envido, abriendo juego de brasas en torno al asador, que se anime la paisanada a subir el desafío, cuando las aguas bajan turbias acercarse al corazón del río. De acuerdo con licencias poéticas no con licencias de la carne, parecería que el asado fidló va tomando gusto a chancho, así dicen los entendidos, si las crían como chanchos ¿esperaban un gusto divino? Sin vacas a pampa y a pasto ¿no estaremos matando la gallina de los huevos de oro?

 

Pará Josecito, pará, ahora sos capaz de comenzar a disertar sobre gallinas. Disculpá Mario la anarquía de esta escritura minestrónica, mucha verdura mezclada y algunos fideos para no perder el hilo, sé que a muchos no les gusta el minestrón, te prometo que la próxima retomamos el cortavidrios, aunque facones y cuchillos anden trinchando fidló.

 

Post scriptum para íntimos : recién ahora me doy cuenta que cuando dije “como vaca en campo de soja” me estaba refiriendo a mi propia tristeza, también falta pasto bajo mis pasos.

 

José Muchnik

nota publicada en el periodico “Desde Boedo” de mayo 2010 http://periodicodesdeboedo.blogspot.com/

 


[1] Nos referimos a la expresión del director técnico del equipo de fútbol de Argentina, Diego Armando Maradona, que en pocos minutos dio la vuelta al planeta traducida en cientos de idiomas. Tras el triunfo sobre Uruguay  que permitió la clasificación para el  Mundial de Sudáfrica 2010 afirmó en conferencia de prensa: “ los que no creyeron en mí que me la mamen”.

[2] En el momento de escribir estas líneas, 18 de abril 2010, estoy anclado en Buenos Aires a causa de la explosión de un volcán islandés.

[3] Como antropólogo me especialicé en el estudio de las culturas alimentarias locales, no podía no interesarme en el destino de nuestro tradicional asado. Menos mal que Armando Tejada Gomez no asistió a este espectáculo

[4] Un cambio acelerado se ha producido en el tipo de engorde del ganado, la mayor parte del campo es dedicado actualmente  a la agricultura, sobre todo a la soja, se van acabando los campos de pastoreo, las vacas son engordadas en una superficie reducida a base de alimentos balanceados.

[5] Se refiere al « corralito » invento argentino del año 2001, como bebés encerraron el dinero de la gente para que no pueda circular. El corralito fue  premonitorio de los grandes corralones de la crisis financiera internacional a partir del año 2008. Lo que prueba una vez más que estamos siempre un paso adelante.

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