Isla Negra - Casa de poesía y literaturas

Rubén Vedovaldi

 

ULTIMA FUNCIÓN DEL TÍTERE

ALAN GARCÍA EN SU LABERINTO

 

“Mi felicidad por lo que significa la beatificación de Juan Pablo II. Su primer milagro ha sido extirpar de esta tierra a la encarnación demoníaca del crimen, del mal y del odio. Y creo que es una gran noticia que debe complacer al señor (Barack) Obama” “De alguna manera esto reinvindica al presidente George W. Bush, que fue quien tomo la decisión de castigar a (Osama) Bin Laden y continuar de manera paciente este trabajo que da sus frutos fialmente”.  Alan García

 

Un comentario disparatado en boca de un ex mandatario famoso suele ser reproducido por el periodismo sin llegar muchas veces a un análisis profundo que permita comprender mejor cómo se siente ese que delira.

Para penetrar y comprender, no voy a ser original, me baso en una teoría ya probada.

La locura es una defensa contra la angustia, la estupidez verborrágica es una defensa contra el sufrimiento por sentirse desplazado.

El verdadero problema o temor-dolor actual de ALAN GARCÍA no es el fantasma de Osama bin Laden, o de ese otro cadáver viviente que es W.Bush.  Mucho más que ese espectro lejano y difuso  Alan García sufre hoy una herida profunda de su narcisismo y de su nececidad de no morir, de seguir siendo amado y necesitado por su pueblo. Pero nadie es eterno, nadie es politicamente imprescindible. Y por ley de la democracia en su renovación periódica, hoy el dos veces presidente peruano, comprende con impotente dolor que la historia lo desplaza, que Perú ya no lo necesita como presidente. Se consulta la voluntad en sufragio para reemplazar al ayer mimado ALAN GARCÍA por otra u otro y ya nadie lo aclamará más a él, sólo su Dios y su Santa Madre.

Pero ese sufrimiento de sentirse desplazado fue sumergido en lo Inconciente profundo por ser demasiado doloroso de soportar. Tener que dejar el lugar de poder tan deseado es como morir.

Entonces su mala conciencia de títere usado le propone una engañifa verbal contra esa angustia, le proyecta el fantasma de su propia muerte política sobre otro más muerto que él, bin Laden.

Hoy me siento morir porque voy a ser desplazado y reemplazado del paraiso gubernamental, pero VEAN COMO OSAMA BIN LADEN ESTÁ PEOR QUE YO PORQUE LO HAN MUERTO MÁS QUE A MI. MILAGRO  ya no sufriré,  MILAGRO! 

Ahora, viendo que el muerto no soy yo, me aferro a la estampita del beato Juan Pablo II,  siento alivio y le digo al mundo:

MI FE ME HA SALVADO  A mi me van a reemplazar muy pronto, pero a mi enemigo  o al enemigo de mi amigo, le va peor, porque está muerto, miren.

Ese es el proceso psicológico regresivo inconsciente que hace ALAN GARCÍA  No es estupidéz, no es locura, como se comenta ligeramente. Hoy el títere usado se siente morir y necesita un poco de delirio defensivo para aliviar su propia angustia. Todos hacemos eso, todos negamos la realidad que nos hiere el narcisismo, todos negamos que el tiempo pasa y la historia nos va desplazando.

Juan Pablo II ha muerto, Reagan & Bush han muerto, Pinochet han muerto. Bin Laden ha muerto.

Alan García no puede decir que él también, como yo, como todos, se está muriendo.

 

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