Isla Negra - Casa de poesía y literaturas

Entrevista a Víctor Casaus

 

...a propósito de FILZIC 2011
CORRESPONDENCIA ENTRE LO CULTURAL Y LO ECONÓMICO


Por Lisandro Maldonado

 

El poeta y director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau , Víctor Casaus, y la coordinadora general de esta misma institución, María Santucho, participaron desde el 29 de abril hasta el 8 de mayo en la primera Feria Internacional del Libro FILZIC 2011, que se efectuó en la ciudad chilena de Antofagasta, en el norte de este país sudamericano.

 

Los representantes del Centro Pablo participaron en presentaciones de libros, recitales con trovadores de la región, entablaron contactos con grupos de teatro y recorrieron instalaciones educacionales y penitenciarias del lugar, desarrollando una gran labor de intercambio cultural que hermana aún más a los pueblos y naciones.

 

La sensación que generó en el norte chileno la presencia de Casaus y Santucho se pone de evidencia en este mensaje enviado por el director teatral Alberto Olguín, quien expresa: "Estimados amigos del Centro Pablo, Don Víctor y María: han pasado por la ciudad de Antofagasta y su visita ha sido luminosa. Qué agradecidos estamos los que tuvimos oportunidad de compartir con ellos y de conocer toda la inmensa labor de creatividad, de memoria y de amor que se hace en su espacio"

 

Una vez de regreso en Cuba, Casaus comparte sus experiencias.

 

Participó como intelectual cubano y como representante del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau en la Feria Internacional de Antofagasta FILZIC 2011, ¿qué impresión le dejó esta feria?

 

Una impresión muy buena. Porque es difícil comenzar un evento de estas características, con presencia internacional, con un nivel tan elevado. Realmente la feria logró los objetivos planteados como parte de un proyecto integrador, ZICOSUR, que  representa a las diversas regiones colindantes con el  trópico de Capricornio de Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia y Brasil.

 

El director de esta feria, Francisco Rojas, llevó adelante este proyecto con un grado de intensidad y de pasión que hicieron posible convocar a la municipalidad y a diferentes instituciones de Antofagasta, para que colaboraran desde el punto de vista material. También Rojas desarrolló un buen trabajo en la región, visitando a los países involucrados, invitando a escritores de varias naciones, entre otras tantas cosas. Entonces el balance de esta primera feria es muy bueno. El plan que tienen ahora es internacionalizar aún más la feria, en el sentido de que ella participe en otras, ya que existe una coordinación para que FILZIC esté en las ferias de países vecinos.

 

A través de nosotros, le propuse que vengan a la Feria de La Habana en febrero, porque me comentaron que les gustaría mucho estar presentes aquí. Esto ayudaría para que el año que viene, cuando se realice la segunda feria FILZIC, Cuba  puede tener una presencia mayor que la que tuvo en esta primera edición, que fue una invitación a un autor que se convirtió también en una Invitación al Centro Pablo, en la medida que nosotros tenemos ese espíritu y esa política de llevar allí los proyectos en los que trabajamos.

 

¿Cuáles fueron las actividades que realizó usted?

 

La participación central mía en la feria se desarrolló en un espacio donde nos presentamos los escritores invitados; allí estuvieron los narradores chilenos Antonio Skármeta y Pablo Simonetti,  José Miguel Varas, Premio Nacional de Literatura 2006, Oswaldo Reynoso, novelista peruano. En ese espacio, que era el centro de la feria, tuve una de esas participaciones, diarias, en la que el autor se presentaba. Se realizaba una combinación de diálogo con un periodista cultural que permitía hablar de la obra del autor, de cine (de gran interés para mí), del testimonio y también leer algunos poemas para la audiencia. Esa era la actividad central para cada autor.

 

Además de estas actividades hubo otra, que fue una propuesta mía, que sugería la invitación de Eloy López, cantautor argentino para repetir un concierto que ya habíamos realizado en Salta hace dos años, como parte del proyecto Nuestra voz para vos que desarrolla anualmente el Centro Pablo en diferentes ciudades y pueblos de Argentina, donde reunimos poemas míos y canciones suyas, en un recital que titulamos De poetas y guitarreros, incluyendo su hermoso “Huayno al Che” y algunos poemas que Eloy musicalizó, como “Elogio de la locura”. Es un diálogo entre la canción y la poesía que hemos hecho mucho en Cuba con la gente de mi generación y con diferentes trovadores.

 

Participamos en otras tres actividades muy buenas e interesantes; la primera fue la visita a un Penal Municipal de Antofagasta con el novelista peruano Oswaldo Reynoso y Eloy López, donde mantuvimos un encuentro artístico con los reclusos, quienes nos mostraron las actividades culturales que desarrollan en la prisión. Es un trabajo muy hermoso, que a mí me recordó la labor que hizo Silvio aquí, en Cuba, en su recorrido por los centros penitenciarios. Allí hablé de estos conciertos y estas similitudes de empeño, dentro de las características de cada lugar y cada país.

 

La segunda actividad, como parte de este programa colateral, fue la visita a un proyecto cultural que se llama Balmaceda Arte Joven, compuesto por un grupo de artistas, diseñadores gráficos y videastas, entre otros. Nos reunimos en la Fundación Minera , que apoya  este proyecto, e informamos sobre los distintos programas culturales del Centro y luego proyectamos y debatimos el documental Que levante la mano la guitarra.

 

La tercera actividad fue en el Liceo Experimental Artístico de Antofagasta que tiene la característica de que sus alumnos realizan sus estudios normales de primaria y secundaria, y además hacen actividades artísticas a través de talleres de plástica, música, teatro y hasta producen discos. Lo interesante del encuentro fue, que cuando llegamos nos contaron que estaban preparando una obra teatral con canciones de Silvio Rodríguez, la cual dirige el profesor Alberto Olguín. Luego de una charla con los muchachos, pasamos el documental y mantuvimos un debate en el anfiteatro de la escuela con un gran número de estudiantes y profesores. Finalizada la charla, los muchachos que están montando la obra de teatro grabaron mensajes de saludos para Silvio.

 

En cada uno de esos lugares llevamos una colección de libros, tanto obras del Centro como mi libro Defensa del testimonio, que se acababa de presentar aquí en Cuba. Como no teníamos una gran cantidad para distribuir comercialmente, decidimos hacer donaciones para las bibliotecas en los centros que visitamos.

 

En estos lugares que usted mencionó, ¿existió alguna conferencia acerca de la labor que lleva a cabo el Centro Pablo?

 

En realidad todas las actividades, incluso la que era la invitación propiamente del autor, fueron momentos en los que expuse los programas del Centro, naturalmente haciendo un resumen debido a la cuestión del tiempo.

 

Pero en cada uno de esos momentos había una parte que trataba sobre trayectoria del autor, o hablar del documental de Silvio, o leer poemas, y siempre había una segunda parte donde también participaba la coordinadora general del Centro Pablo, María Santucho, en la que se hablaba del trabajo en particular que tiene el Centro con los jóvenes artistas, especialmente con los trovadores. En ese encuentro del Liceo Experimental fue muy interesante el interés de los muchachos por conocer cómo este tipo de institución pequeña, con recursos limitados, como es el Centro, a fuerza de trabajo, esfuerzo y apoyo de los artistas, mantiene proyectos como A guitarra limpia y todo el universo de creación juvenil que el Centro auspicia a través de sus programas.

 

Esta primera feria, ¿fue de carácter comercial o prioriza lo cultural ante todo?, ¿cómo usted la definiría?

 

La feria quiere tener un carácter plural y combina que sea un centro de negocios y un encuentro entre editoriales, también un lugar de posibles acuerdos de edición, mientras que al mismo tiempo genera el contacto entre las ferias que asistan allí. De esta manera ya cerraron acuerdos con naciones limítrofes y van a presentarse en ferias de Bolivia y Perú.

 

También tiene un énfasis muy grande en lo cultural para que la feria no se quede solamente en esta parte comercial, y ayude al propósito de sacar el libro de su entorno más cerrado, más limitado, mientras se desarrollan también las actividades colaterales que puedan hacer un diálogo con el libro mismo desde la música u otras manifestaciones.

 

¿Cuál es la importancia de que esta feria se realice en Antofagasta y no en Santiago o en otra ciudad chilena?

 

A pesar de que Antofagasta es la cuarta ciudad en habitantes y en tamaño de Chile, no tiene una vida cultural tan intensa como Concepción o Valparaíso, que son las otras regiones en el segundo y tercer lugar después de Santiago. Son lugares que, probablemente por la cercanía geográfica con la capital, por el tipo de región,  tienen una vida más intensa.

 

En Antofagasta, también a propósito de ZICOSUR, se hizo un festival de teatro a principios de año. Ahora, la feria del libro es como una correspondencia entre lo cultural y lo económico.

Esa es una zona muy rica desde el punto de vista material, porque ahí están las minas. Parte del apoyo a esta feria fue de la municipalidad, que realizó un aporte importante, y de estas entidades mineras privadas que tienen proyectos culturales paralelos como el apoyo que ofrecen al grupo Balmaceda Arte Joven, por ejemplo. Todo ello ayuda en la posibilidad material de hacerlo en Antofagasta, y es bueno que así sea, siempre que la feria tenga un peso cultural y no se convierta en otro tipo de cosa.

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