Isla Negra - Casa de poesía y literaturas

Arbolito en Cuba

 

UN ARBOLITO QUE SALTA, BAILA Y NO OLVIDA

Por Santiago Masetti

 

Con un discurso que se enfoca en la resistencia de los pueblos originarios, el respeto de la madre tierra (pachamama) o a las problemáticas sociales contemporáneas, la reconocida banda de rock folclórico argentino, Arbolito, se presentó en diferentes escenarios y espacios de La Habana. Participaron asimismo en las Romerías de Mayo que se realizan todos los años en la provincia oriental de Holguín, las cuales tienen  como tema central la canción “Baila, baila” de esta agrupación bonaerense.

El grupo está conformado por Ezequiel Jusid en la voz, guitarras acústica y eléctrica; Agustín Ronconi, quien toca el charango, violín, flauta traversa, quena, guitarra y realiza los coros; Diego Fariza, a cargo de la batería y el bombo legüero; Andrés Fariña con el bajo eléctrico y Pedro Borgobello que se encarga del clarinete, la quena, guitarra y algún que otro coro.

 

Pocas horas después de haber aterrizado en La Habana , los integrantes de Arbolito compartieron en la Sala Majadahonda del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau un mini concierto donde realizaron una muestra de su propuesta musical. Luego, varios trovadores cubanos, entre los que se encontraban Ariel Díaz, Lilliana Héctor, Samuel Águila, Raúl Marchena, Oscar Sánchez y los dúos Aire y madera y Karma entre otros, desplegaron algunas canciones de sus propios repertorios.

 

Al otro día, por la tarde, los músicos argentinos se presentaron en la sala principal de la Casa del ALBA, ofreciendo un concierto  que duró una hora y media, donde tocaron alrededor de unos quince temas. “Niño mapuche”, “Te acostumbras” o “El sueño del pibe” fueron los temas que más aplausos, expresiones de satisfacción y saltos del público generaron, en un lugar que está diseñado para espectadores “serenos” que disfrutan del show sentados. Allí pasó todo lo contrario.

 

Para finalizar sus presentaciones en la capital cubana, Arbolito tocó en la peña La utopía, que está a cargo del trovador Fidel Díaz, en el Diablo Tun Tun, de la Casa de la Música de Miramar. Allí la agrupación oriunda de los arrabales del Gran Buenos Aires compartió escenario con el dúo Aire y madera y con Ihosvany Bernal que fueron los encargados de abrir la peña.

 

Muchas de las canciones ofrecidas al atento público abordaban diferentes problemáticas sociales argentinas, como “Un cielo mucho más claro” que trata sobre las consecuencias de las políticas neoliberales aplicadas en la década de los noventa en ese país y el surgimiento de las fábricas recuperadas por los obreros a las patronales y puestas en marcha de forma auto gestionada. El tema “Baila, baila” empieza sus primeras líneas en quechua y habla sobre la resistencia de los pueblos originarios en todo nuestro continente ante la opresión del colonialismo europeo y del capital concentrado, después, en manos de empresas multinacionales.

 

En declaraciones a este espacio el músico Agustín Ronconi comentó que para él y Ezequiel Jusid esta es la segunda visita que realizan a Cuba después de trece años, luego de un viaje por América Latina donde pudieron tocar en diferentes lugares y beber de las expresiones musicales de las zonas visitadas. Para el cantante y guitarrista de Arbolito sus melodías “son un encuentro entre la música popular argentina y latinoamericana y el rock, ya que nosotros somos, territorialmente, de un lugar como Buenos Aires que es uno de los grandes centros de producción de este género y que entre ellas, naturalmente, se mezclaron”.

 

Mientras que  Pedro Borgobello opinaba que “ahora en Argentina se está dando un política cultural que es totalmente diferente a la que se daba años atrás. Nuestra sensación generacional es que por primera vez se está dando una cuestión cultural interesante y no solamente pasa en Argentina, pasa en diferentes países de América Latina, lo cual es mucho más interesante aún”

 

Cabe destacar que el nombre elegido para esta agrupación musical se debe en honor al indio ranquel Arbolito, que degolló al coronel prusiano Rauch, en venganza por el genocidio cometido contra los indios de su tribu, en la exterminadora “Campaña del desierto” que tenía como fin expulsar a los pueblos originarios de sus tierras, dejando entre sesenta y cien millones de muertos durante el período que gobernaba la Argentina el entonces presidente Bernardino Rivadavia (1826-1832).

 

El grupo Arbolito se presenta de esta manera, como la expresión más viva de la música popular latinoamericana con un fuerte acento rockero, que expresa en sus canciones y sus formas de componer la alegría y la rebeldía que nunca se perdieron o exterminaron. 

 

Centro Pablo – Boletín Memoria 138

 

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