Isla Negra - Casa de poesía y literaturas

Ramón Pedregal Casanova

Escrito por revistaislanegra 09-05-2011 en General. Comentarios (0)

 

Las luces en la noche, la luz del amanecer

Rebelión

 

Chéjov, (1860-1904), el gran escritor ruso revolucionó el género del cuento poniendo la estructura y el lenguaje al servicio de la manera de pensar de eso que hemos llamado modernidad, y revolucionó el teatro con tal profundidad que hizo cambiar el sistema clásico del drama. Chéjov, que vivió en una familia que tenía en su haber esclavos, desde muy joven puso todo su esfuerzo de escritor, primero para sobrevivir, pudiéndose decir hoy que, en los dos géneros, el cuento y el teatro, hay un antes y un después de Chéjov. Su obra cuentística se divide en dos etapas, la primera contiene cuentos humorísticos, hasta 1886, y la segunda, hasta el final de sus días, más concentrada en el mundo interior de los personajes, en lo que no se dice, avocada a lo que se ha dado en llamar finales abiertos, o la no resolución del problema que plantea, pues lo importante sobreviene al terminada la lectura. Sus cuentos se encuentran en Editorial Lumen, con prólogo de Richard Ford; en Editorial Alianza; en Editorial Alba. Su teatro puede leerse en Editorial Cátedra; en Editorial Alba; en Editorial Alianza;… De su obra cuentística son bien conocidos títulos como “La dama del perrito”, “Enemigos”, “Vecinos”, “Campesinos”, sería larguísimo nombrar todos sus cuentos magníficos; y su obra dramática tiene sin embargo pocos títulos, pero más que suficiente para haber hecho el cambio que hizo: “Ivanov”, con la que recogió el Premio Pushkin; “La gaviota”, (1896); “Tío Vania” (1899); “Tres hermanas” (1901); y, “El jardín de los cerezos” (1904). Además dejó novelas cortas como “La estepa”, y un libro sobre la isla-prisión de Sajalin que provocó una conmoción en la sociedad rusa de su tiempo, empujando al gobierno zarista a cambiar la legislación que se refería al trato a los presos y a mejorar sus condiciones de vida, su título es “La isla de Sajalin”, editado por Alba, que, también, acaba de sacar una biografía del gran autor titulada “Chéjov en vida. Una biografía en documentos”, su autor es Igor N.Sujij. Chéjov, que nunca fue indiferente a lo que le rodeaba, dimitió como miembro de la Academia Rusa cuando el zarismo expulsó de ella a Gorki, otro gran escritor revolucionario. 

Ahora se edita en Alba Brevis, un cuento largo importantísimo en la obra de Chéjov, su título es “Luces”. Se publicó por primera vez en 1888, y en el se nos cuenta la relación entre dos personajes durante el tendido de la vía del tren a lo largo de la estepa rusa, una noche de discusión planteó la lucha entre pasado feudal y progreso. Las dos posturas, una proveniente de la aristocracia, que considera el mundo inamovible y sin interés, y la otra la defendida por la burguesía de aquel entonces, que ve en el conocimiento del mundo y en el adelanto industrial el progreso de la humanidad. A la conversación asiste un recién llegado, y fuera de la casa en la que están un estudiante aristócrata y un ingeniero, que sería el burgués, se encuentra el poblado donde habitan los obreros, al amanecer sabremos de ellos. 

El cuento arranca con los ladridos de un perro a la oscuridad de la noche, simbólica, las luces del poblado de los obreros es lo único que anida en la noche que va a transcurrir; el perro, el estado más primitivo, manifiesta el miedo a lo desconocido, está a la puerta de la casa en la que los dos técnicos mencionados mantienen la conversación en presencia de un tercero, que había pasado el día en una feria y vuelve a la casa en la que se hospeda, pero se ha perdido. El perro ladra, y salen a la puerta para saber a qué ladra. Son conscientes de su miedo a la oscuridad, quizá, dicen sea el miedo a sus sueños, quizá sean fruto de su nerviosismo. Ninguno da importancia al miedo proveniente de aquel pasado ancestral, del estado tan primitivo, está olvidado. Tras resolver la escena el narrador, el mismo personaje que ha buscado refugio, define lo que hay en torno a la casa como “singular”, y declara que, debido a ello, la noche le llegó a parecer “sombría, desapacible y oscura”; éste personaje, que no sabe bien dónde se encuentra, manifiesta algo de lo que pasa al perro: lo que esta por saberse crea inquietud.

Va a ser el ingeniero Ananiev, uno de los dos habitantes de la casa, el que, ante los otros dos, manifieste admiración al contemplar la obra que llevan a cabo, la línea férrea en la estepa rusa, y hace futurismo calculando que en 100 años allí se levantarán fábricas y casas y, aún, piensa en las máquinas que se pondrán en marcha. El segundo habitante de la casa es un estudiante que cuando mira en medio de la noche el paisaje de pequeñas luces que brillan saliendo de las demás viviendas, le retrotraen a un tiempo mítico en el que las “tribus”, dice, esperan la mañana para pelear. Las visiones del ingeniero provienen del futuro, y las del estudiante del pasado más remoto. Hasta que se nos dice que el ingeniero, de edad avanzada, mostraba en el trato al ayudante cierta benevolencia, y le decía “jovencito”, y como esto distanciaba al otro. Para el ingeniero su puesto de trabajo era una conquista a contracorriente, un empleo fijo, y por tanto un seguro para la vida de su familia, y eso daba firmeza a sus opiniones. Entretanto, su acompañante, descendiente de la aristocracia, la condición social construye la conciencia de los individuos, se encuentra extraño en un mundo en el que debe abrirse camino, se siente extraño en un mundo en el que la garantía de vida de quien no nace como él esta en “un empleo fijo, un pedazo de pan asegurado y una opinión definida de las cosas”, se nos dirá. Y nuestro narrador, visitante casual, asiste al choque entre dos formas opuestas de vivir. El hijo de la aristocracia dice que todo eso que le parece una conquista al ingeniero “es una bobada…” El ingeniero sabe que para aquél joven aristócrata nada tiene valor porque él está donde está sin haber pasado por los grados inferiores, sabe que es por eso por lo que siente desprecio de todo, que es por eso por lo que se aferra a la idea de que nada cambia y que nada merece la pena; y le pregunta si le da lo mismo que se emprenda o no una guerra, si le da lo mismo que como consecuencia de la guerra mueran o no miles de personas, y ante la indiferencia del otro sigue: “Convenga conmigo en que esa lamentable forma de razonar imposibilita todo progreso, toda ciencia, todo arte y hasta todo pensamiento… seis años estuve bajo el yugo de esas ideas y le juro que no aumenté un ápice mi inteligencia. No enriquecí en una sola letra mi propio código moral. ¿No es una desgracia? Además, no contentos con emponzoñarnos a nosotros mismos, inoculamos el veneno en la vida de las personas que nos rodean”. Y, ante la respuesta despreciativa del otro, se propone contarle un caso concreto “… una novela con argumento y desenlace, ¡una lección magnífica!”, y expone su relación con una mujer y cómo, en el escaso tiempo que pasó junto a ella y sobre todo después, cambió su propio comportamiento al descubrir la profundidad de sus actos, las emociones que provocó, las respuestas que ella le dio ante la perspectiva nueva, el daño que él hizo y las opciones que se presentaron en la vida de los dos, añadiendo un drama en lo que a ella le correspondía. Pero el discurso venía de atrás y tenía planteadas sus preguntas: ¿estamos de acuerdo en que las sociedades cambian? ¿en que la introducción de valores nuevos mediante modificaciones sociales lleva a las personas a situaciones nuevas? De ahí que se nos cuente sobre la mujer su intento de liberación empezando por escapar de los lugares en los que se encuentran retenidas, marchándose con quien les parece que les oferta una posibilidad ideal para su libertad, aunque sea un porvenir incierto. Chéjov siempre interesado por la situación de la mujer, siempre discutiendo el machismo. Pero el ingeniero, que cuenta su relación con la mujer se enfrenta a si mismo y se revuelve contra su comportamiento: “Resultaba que yo, el gran pensador, no había asimilado la técnica del pensamiento… Por primera vez en mi vida traté de pensar con aplicación y tesón,… Un hombre cuyo cerebro no trabaja siempre, sino solo en momentos de tensión, suele verse acosado por la idea de la locura. … Comprendí que mis ideas no valían un céntimo,… que ni siquiera tenía idea de lo que era pensar con seriedad,… de que no tenía convicciones,… toda mi riqueza intelectual y moral consistía en fragmentos, recuerdos inútiles, ideas ajenas; mis procesos mentales eran tan poco sofisticados, elementales y primitivos como los de un yakutio,… estaba atado de pies y manos por cuentos de niñeras y por una moral convencional. Comprendí que no era un pensador, ni un filósofo, sino un simple diletante. …ese diletantismo… ha conseguido inculcar en la masa una nueva actitud… respecto a las ideas nuevas. No empecé a pensar normalmente hasta que me dediqué a aprender el alfabeto, hasta que la conciencia me llevó de vuelta a…” y se refiere a la mujer a quien había ofendido.

Fuera de la casa el perro vuelve a ladrar, se anuncia el amanecer, pero ahora ladra a unos desconocidos, los desconocidos son “los obreros que se vislumbran en la bruma matinal”. El ingeniero, el aristócrata y el visitante salen a la puerta para ponerse junto al perro. El que ha buscado refugio en la casa, nuestro narrador, viendo llegar a los obreros piensa: “No hay modo de entender nada en este mundo”, y en el párrafo siguiente , con lo discutido y con la visión de “la llanura, el cielo inmenso, el oscuro robledal, y el nebuloso horizonte que parecía decirme: ¡Sí, no hay modo de comprender nada de este mundo”, como vemos hace una afirmación antes que la negación, y a esta sigue otra que es una fórmula literaria de carácter simbólico con la que Chéjov ha querido terminar: “Empezaba a despuntar el sol…”, y lo indica, como vemos, de la manera más sencilla, como algo que resulta de la noche, de la reflexión de las tortuosidades, se ve más allá. Chéjov nos deja ante el saber futuro de la experiencia pasada, para lo cual el narrador nos había situado: “Se habían dicho muchas cosas en la noche, pero no me llevaba conmigo ni una sola respuesta”. Queriéndonos decir que la respuesta la tiene que dar uno mismo, y que la respuesta a cada asunto dirá de nosotros en qué acción y en qué pensamiento nos encontramos, en la transformación o en la reversión.

Hace más de cien años que Chéjov escribió “Luces”, y la esencia nos reclama para pensar más allá del perro, del aristócrata y del pequeño burgués. Sólo el título, con las luces de las casas de los obreros, apareciendo estos con la luz del amanecer, es un gran anuncio.

 

Título: Luces.

Autor: Antón Chéjov.

Traductor: Víctor Gallego.

Editorial: Alba Brevis.

Ramón Pedregal Casanova es autor de “Siete Novelas para la Memoria Histórica, edita Fundación Domingo Malagón y Asociación foro por la Memoria

Noam Chomsky

Escrito por revistaislanegra 09-05-2011 en General. Comentarios (0)

 

Mi reacción ante la muerte de Osama Bin Laden

Guernica

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

 

Cada vez es más evidente que la operación fue un asesinato planificado, violando de manera múltiple normas elementales del derecho internacional. No que hicieran ningún intento de aprehender a la víctima desarmada, lo que presumiblemente podrían haber logrado 80 comandos que virtualmente no enfrentaban ninguna oposición, excepto, afirman, la de su esposa, que se lanzó hacia ellos. En sociedades que profesan un cierto respecto por la ley, a los sospechos se les aprehende y se les conduce a un juicio justo. Subrayo “sospechosos”. En abril de 2002, el jefe del FBI, Robert Mueller, informó a la prensa de que después de la investigación más intensiva de la historia, el FBI solo podía decir que “creía” que la conspiración se tramó en Afganistán, aunque se implementó en los Emiratos Árabes Unidos y Alemania. Lo que solo creían en abril de 2002, obviamente no lo sabían 8 meses antes, cuando Washington desdeñó ofertas tentadoras de los talibanes (no sabemos cómo de serias porque se descartaron instantáneamente) de extraditar a Bin Laden si les presentaban alguna evidencia, la que, como pronto supimos, Washington no poseía. Por lo tanto Obama simplemente mintió cuando dijo en su declaración de la Casa Blanca, que “rápidamente supimos que los ataques del 11-S fueron realizados por al-Qaida”. 

Desde entonces no han suministrado nada serio. Han hablado mucho de la “confesión” de Bin Laden, pero suena más bien como si yo confesara que gané el Maratón de Boston. Alardeó de algo que consideraba un gran logro. 

También hay mucha discusión sobre la cólera de Washington porque Pakistán no entregó a Bin Laden, aunque seguramente elementos de las fuerzas militares y de seguridad estaban informados de su presencia en Abbottabad. Se habla menos de la cólera paquistaní porque EE.UU. invadió su territorio para realizar un asesinato político. El fervor antiestadounidense ya es muy fuerte en Pakistán, y estos eventos probablemente lo exacerbarán. La decisión de arrojar el cuerpo al mar ya provoca, previsiblemente, cólera y escepticismo en gran parte del mundo musulmán. 

Podríamos preguntarnos cómo reaccionaríamos si unos comandos iraquíes aterrizaran en el complejo de George W. Bush, lo asesinaran, y lanzaran su cuerpo al Atlántico. Sin lugar a dudas sus crímenes excedieron en mucho los de Bin Laden, y no es un “sospechoso” sino indiscutiblemente el que “tomó las decisiones”, quien dio las órdenes de cometer el “supremo crimen internacional, que difiere solo de otros crímenes de guerra en que contiene en sí el mal acumulado del conjunto” (citando al Tribunal de Núremberg) por el cual se ahorcó a los criminales nazis: los cientos de miles de muertos, millones de refugiados, destrucción de gran parte del país, el encarnizado conflicto sectario que ahora se ha propagado al resto de la región. 

Hay más que decir sobre [el terrorista que hizo volar el avión cubano, Orlando] Bosch, quien acaba de morir pacíficamente en Florida, incluida la referencia a la “doctrina Bush” de que las sociedades que albergan a los terroristas son tan culpables como los propios terroristas y hay que tratarlas de la manera correspondiente. Parece que nadie se dio cuenta de que Bush estaba llamado a la invasión y destrucción de EE.UU. y al asesinato de su criminal presidente. 

Lo mismo pasa con el nombre: Operación Gerónimo. La mentalidad imperial está tan arraigada, en toda la sociedad occidental, que parece que nadie percibe que están glorificando a Bin Laden al identificarlo con la valerosa resistencia frente a los invasores genocidas. Es como bautizar nuestras armas asesinas según las víctimas de nuestros crímenes: Apache, Tomahawk… Es como si la Luftwaffe llamara sus aviones caza: “Judío” y “Gitano”. 

Hay mucho más que decir, pero incluso los hechos más obvios y elementales deberían darnos mucho que pensar. 

Copyright 2011 Noam Chomsky

Noam Chomsky es profesor emérito del Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Es autor de numerosas obras políticas. Sus últimos libros son una nueva edición de Power and Terror, The Essential Chomsky (editado por Anthony Arnove), una colección de sus escritos sobre política y sobre el lenguaje desde los años cincuenta hasta el presente, Gaza in Crisis, con Ilan Pappé, y Hopes and Prospects, también disponible en audio. 

 

Fuente: http://www.guernicamag.com/blog/2652/noam_chomsky_my_reaction_to_os/

Poesía en La Habana

Escrito por revistaislanegra 06-05-2011 en General. Comentarios (0)

 

CONVOCATORIA

 

La Unión de Escritores y Artistas de Cuba, el  Ministerio de Cultura, la Oficina del Historiador

de la Ciudad, la Fundación Nicolás Guillén, el Instituto Cubano del Libro,  la Fundación Asia-Iberoamérica, el ALBA Cultural y la Red “Nuestra América” de Festivales Internacionales de Poesía,  convocan

al 16 Festival Internacional de Poesía de La Habana, del 21 al 27 de mayo de 2012.

 

Actividades principales

Palabra del mundo, lectura simultánea en 500 ciudades del planeta

Junta Directiva de la Red de Poetas en Defensa de la Humanidad

Encuentro de la Red “Nuestra América” de Festivales Internacionales de Poesía

Congreso del Proyecto Cultural Sur

Laboratorio de Escrituras: Los grandes poetas negros.

Lectura de poetas de África, Estados Unidos y el Caribe

Exposición del Centro de Estudios de la Gráfica Política de los Ángeles

CubaPoesía Itinerante: Lectura en barrios, colegios y tabaquerías

Homenaje por el Centenario de Virgilio Piñera

Entrega del Premio “Wolsan-CubaPoesía”

Entrega del Premio “Rafael Alberti”

 

Sedes

La Habana, Pinar del Río, Cienfuegos, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus, Artemisa, San José de las Lajas, Manzanillo. Sedes capitalinas: Sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC, Centro Cultural Dulce María Loynaz, Pabellón Cuba, Salón Solidaridad del Hotel Habana Libre, Casa de las Américas,  Sociedad Cultural José Martí. Centro Histórico de La Habana Vieja: Basílica de San Francisco de Asís, Museo Nacional de Bellas Artes, Casa de la Poesía, Casa Guayasamín, Casa Benito Juárez, Casa Simón Bolívar, Biblioteca Rubén Martínez Villena, Casa natal de José Martí, Casa de África, Unión Yoruba de Cuba, Casa de la Obrapía, Museo de los Árabes, Unión Árabe de Cuba, Casa de Asia, Plaza de Armas, Paseo del Prado

 

Villa del Festival

Hotel Inglaterra

 

Presidencia de Honor

Aitana Alberti, Pablo Armando Fernández, César López, Rogelio Martínez Furé, Nancy Morejón,

 Miguel Barnet, Eusebio Leal,  Zuleica Romay, Carilda Oliver, Waldo Leyva, Virgilio López Lemus,

Orlando García, Juan, Ramón de la Portilla, Sixto E. Bonachea, Ada Mirta Cepeda, Omar Felipe Mauri,

 Julio Sánchez Chang, Pedro López Cerviño, Jesús David Curbelo, Gerardo Alfonso, Karel Leyva, Edel Morales

 

Comité de Apoyo Internacional

Thiago de Mello (Brasil), Marcelino Dos Santos (Mozambique), Zolani Mkiva (Sudáfrica),

Juan Bañuelos (México), Hildebrando Pérez (Perú), Fernando Rendón (Colombia),

Malak Sahioni (Siria), Antonio Goncalves (Angola), Elikura Chihuailaf (Chile), David Kunzle (USA)

Tito Alvarado (Canadá), Samir Delgado (Islas Canarias), Gabriel Impaglione (Italia)

 

Coordinadores

Pierre Bernet, Karel Leyva, Carmen González, Emilio Comas, Sinecio Verdecia,

José Luis Moreno, Luis Lorente, Jesús David Curbelo, Félix Contreras

 

Grupo Ejecutivo

Teresa Cuesta, Marlene Alfonso, Jorge Luis Coloma, Tania Hechavarría, Liliam Comas,

Juliet Chongo, Yeney Ramos, Irma Brito, Constantino Muiños, Betsy Rojo, Lina Castro

 

Fecha tope de inscripción-20 de abril de 2012

 

Coordinador General- Alex Pausides

Cuba contra la homofobia

Escrito por revistaislanegra 06-05-2011 en General. Comentarios (0)

 

TROVA Y CARTELES CONTRA LA HOMOFOBIA

Con el objetivo de contribuir a la educación de toda la sociedad en el respeto al derecho a la libre y responsable orientación sexual, se desarrollará del 3 al 26 de mayo la Jornada Cubana contra la Homofobia, en la que participará el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau con un concierto de trovadores y la convocatoria a un concurso de carteles sobre la diversidad.

El concierto, en cuya organización toma parte también la trovadora Sara González, se efectuará el 8 de mayo a las 5 de la tarde en su peña habitual El patio de la gorda, y contará con cantautores de varias generaciones que han abordado en sus canciones el respeto a las diferencias y la crítica a la discriminación de cualquier tipo.

Ya han asegurado su participación Sara González, Marta Campos, Amaury Pérez, Gerardo Alfonso, Heidi Igualada, Ángel Quintero, Manuel Argudín, Erick Sánchez y Lilliana Héctor.

Ese mismo día se convocará al concurso de carteles Por la diversidad, organizado por el Centro Pablo junto a La jiribilla, en homenaje a los diez años de esa revista cultural. La convocatoria "invita a los diseñadores gráficos a reflexionar y expresarse sobre la diversidad en su sentido más amplio, que puede abarcar los temas de especie, número, género o forma, resaltando la importancia de la variedad, la desemejanza y la diferencia".

El Centro Nacional de Educación Sexual, principal promotor de esta jornada contra la homofobia, otorgará un premio especial.

La exposición con los carteles seleccionados será inaugurada en noviembre de este año en el XI Salón de Arte Digital, que organiza el Centro Pablo.

Lugar: Patio de la Gorda

           Casa de la Décima Calle A e/ 25 y 27 Vedado

Fecha: 8 de Mayo de 2011

Hora: 5 p.m

poesía nuevo libro

Escrito por revistaislanegra 06-05-2011 en General. Comentarios (0)




POESÍA ANTE LA INCERTIDUMBRE

Antología de Nuevos Poetas en Español

 

Poesía ante la Incertidumbre es una Antología poética que reivindica la poesía que es capaz de emocionar y comunicar conciencias. En un tiempo de crisis e incertidumbre, la poesía puede y debe arrojar luz, humanidad, diálogo. Poesía ante la Incertidumbre reúne a ocho jóvenes poetas en lengua española que creen en la poesía que porta significado, con la intención de constituir un referente para todos los que comparten esta concepción. Sus autores creen en una poesía que trata de conjurar lo que nos duele y que va indeleblemente unida a la búsqueda de la libertad, la justicia y el sentido de la existencia.


Ha sido publicada de forma simultánea en España (Visor Libros), Colombia (Icono Editorial), México (Círculo de Poesía), Nicaragua (Leteo Ediciones) y El Salvador (DPI), en el mayor proyecto editorial realizado nunca para una antología de poemas en lengua española. Más de 10.000 ejemplares ya distribuidos a los que se unirán nuevas ediciones en otros países en el próximo otoño.

 

Los autores de Poesía ante la Incertidumbre son: Alí Calderón (México), Andrea Cote (Colombia), Jorge Galán (El Salvador), Raquel Lanseros (España), Daniel Rodríguez Moya (España), Francisco Ruiz Udiel (Nicaragua), Fernando Valverde (España) y Ana Wajszczuk (Argentina).

MÁS INFORMACIÓN EN:
www.poesiaantelaincertidumbre.com

 

 

 

Reseña de Juan Manuel Roca:

 

Ante la incertidumbre

 

Elegir una preposición a la hora de titular un libro, algo que visto al paso parecería insustancial, implica de entrada una postura moral en un momento de la historia abonado por la incertidumbre.

La expresión "Poesía ante la incertidumbre", y no contra la incertidumbre, esboza un deseo de hacer claridad con la más cotidiana de las herramientas, una palabra inscrita en la lengua de Machado y Gil de Biedma, de Miguel Hernández y Gonzalo Rojas, como quien dice en una alta tradición refractaria al purismo y a la atracción por un mundo ensimismado.

No se trata de un rechazo de la duda que pregunta, hasta la muerte porta su hoz como si fuera un gran interrogante. Más bien resulta un acto de reflexión que no le otorga a la incertidumbre un rango de inobjetable certeza.

Hay en estos poetas un diálogo con la incertidumbre, una conversación que no parte del aserto sobre el que prevenía Zaratustra: "remover las aguas para parecer profundo", algo de frecuente recibo en algunas tendencias líricas que, sin mundos que expresar, se esconden tras una niebla de palabras.
Sin que se trate de un asunto programático a estos poetas los hermana el despojo, la pesquisa y el encuento de la palabra justa en el inmenso pajar del lenguaje.

Más no por desacralizadora y cotidiana esta poesía abandona el rigor. A lo que no acuden estos poetas es a los simulados hermetismos, a esa vieja herencia de aquel que se ahogó en su propio reflejo, en las aguas de su propio deslumbramiento.

"La poesía es algo que anda por la calle", decía García Lorca. Muchos de estos poemas nacen en la calle y desembocan en el libro, en una actitud que tiende puentes entre la intimidad y la intemperie, entre el adentro y el afuera de una mirada que tiene como centro al hombre, sus anhelos y miserias.

 

Juan Manuel Roca