Isla Negra - Casa de poesía y literaturas

cuento

Alberto Ramponelli - Argentina

Escrito por revistaislanegra 30-07-2010 en General. Comentarios (0)

VI
EL CORONEL NO TIENE QUIEN LO ESCUCHE

El viejo coronel está solo, dicen, y nadie lo escucha. Aunque, realmente, ¿puede afirmarse, sin el menor riesgo de error, que sí, que está solo y nadie lo escucha? Nadie, claro, salvo el puñado de momias que lo sigue con la misma obsecuencia, aunque reblandecida, de los viejos tiempos, cuando el coronel era una alternativa de poder en los ámbitos militares. El también -él más que ninguno- es un resabio momificado de esos viejos tiempos que, por suerte y para bien de todos, constituyen una etapa definitivamente superada de nuestra compleja historia.
Algunos, para burlarse, insisten en compararlo con aquel otro coronel colombiano que, patéticamente olvidado, se entretenía en raspar con un cuchillo el fondo miserable de un tarro de café. Sin embargo, hay quienes dudan de que nuestro coronel merezca la aplicación en su persona de esa bella metáfora de la desolación. Aquel militar colombiano, aún en sus desvaríos, había resultado un patriota. Y el olvido en que terminaba sus días daba la impresión de constituir a todas luces una injusticia. Nuestro coronel, en cambio, dicen, merece raspar vanamente el óxido de su final como una de las formas más perfectas de la justicia.


Alberto Ramponelli
(fragmento de "Apuntes para una biografía", novela, Ed. Simurg, 2009) tomado del blog del autor: http://www.enloderampo.blogspot.com/

Un sueño que quiere ser realidad...- Stella Maris Taboro

Escrito por revistaislanegra 08-05-2010 en General. Comentarios (0)

Había nacido una noche en que la luna estaba tan redonda y brillante como moneda de plata,lo llamaron Licanqueo. No fue casual .El jefe de la tribu quiso que su nombre sea tan limpio como las piedrecillas blancas que bañan las cascadas y que supiese desatar los hilos de nubes para que siempre brille el sol.
Sería vida y sueño. Había llegado impregnado con mandatos profundos , que debía cumplir aunque viniesen fuegos alborotados .Escucharía todas las voces , los ecos ,las acciones. Andaría como antorcha prendida por todos los caminos ,los valles, las sierras y los llanos. Nadie advertiría su presencia.
Así, Licanqueo fue creciendo con ese mandato habitado en él , como guirnalda.
Sabía que había una comunión de sangre en el escenario que recorrería y entonces podría vivir una existencia sin fugas ,no serían ignotos los surcos que vendrían, y un oleajes de estrellas serían sus guardianes.
Pero entonces ,no había imaginado ver a hermanos enfrentados . Hablaban de Patria, pero de ella se olvidaban y dividían al suelo, en el interior y el puerto.
Y vio batallas y trampas .
Quiso Licanqueo , no ver sangres maniatadas ,ni palomas sollozando .Seguía como eterna antorcha dispersándose como lenta lava y esperanzado buscaba símbolos de paz .
Y veía golpeando en el suelo a la falsa armonía por organizar el Estado y notaba que rodaba una bola aristocrática aplastando a los demás .
Se elevaban murallas entre el gaucho y la “civilización” y sacaban a los indios para enviarlos a la “ frontera”. Todo un claustro de clarines retumbando . Historias de noches agobiantes , de escondites al filo de los tejados, de gargantas ahogadas en sus llantos y quiebres de alas arrojadas en el mar.
Licanqueo continuaba viviendo en la tibia lluvia de sus sueños , estremecido por las hirientes decisiones de mandones .
Discurría en el agua azul de sus anhelos, por ver cadenas de manos que se unen ,ver arroyos de encuentros hermanados. A veces se volvía viento recorriendo de norte a sur a este suelo y el paisaje lo alentaba. Exceptuando a algunos pueblos ,los demás sólo cultivaban rosas de hiriente acero.
Le parecía ver un juego siniestro tirando la taba “cargada” en cada acto electoral. No quería la palabra “fraude”, pero retumbaba en sus oídos como collar de cascabeles. Despreciaba la palabra “ represión” que tenía el sabor de los venenos mortales. Intentó sepultar todos hechos que dejaban a la libertad en una guarida oscura.
Los juegos sangrantes seguían, pero Licanqueo creaba huracanes de sueños.
Entonces , cuando el mes de mayo llegaba , sostuvo fuertemente , las doscientas columnas doradas ,creadas con el sol de la bandera, y lanzó un grito con sonidos celestes y blancos ,llamando a todos a la unidad.

 

(Santa Fe- Argentina)